Por Vianney Ordóñez, cofundadora de Paradise MX. Última revisión: 30 de septiembre de 2026.

No. Los poros no se abren ni se cierran cuando les pones agua fría, vapor o hielo. La genética tiene mucho que ver con su tamaño y, de acuerdo con una revisión médica, hay tres factores principales que explican por qué algunos se ven más: cuánto sebo produce tu piel, la firmeza del tejido que rodea al poro y el tamaño del folículo. Lo que sí podemos modificar es su apariencia. Ayuda lavar la cara dos veces al día con agua tibia y sin tallar, elegir productos no comedogénicos, exfoliar con cuidado, usar derivados de vitamina A por la noche y aplicar protector solar todos los días. Los cambios necesitan semanas, no horas. Si buscas un resultado más profundo, un dermatólogo puede valorar peelings, microagujas o láser.

A los 15 años yo tenía un ritual que, en mi cabeza, era casi de editorial de belleza. Antes de salir a la secundaria abría el congelador, sacaba un cubito de hielo, lo envolvía en una servilleta y me lo pasaba por la nariz hasta dejar de sentir la punta. Estaba convencidísima de que así iba a “cerrar los poros”. Llegaba a la primera clase con la nariz roja como semáforo y, claro, con los poros exactamente igual.

Hoy, si pudiera sentarme al lado de esa Vianney en el borde del lavabo, no le daría un sermón. Le contaría lo que fui aprendiendo con los años, incluidos todos los trucos que probé, los que no hicieron nada, los que sí ayudaron y lo que explican de verdad los dermatólogos sobre los poros abiertos. Este artículo es justamente eso: una línea del tiempo de mis poros. Tal vez te encuentres en alguna de estas etapas.

¿Tú también tuviste un truco que defendías como si de verdad funcionara?

A los 15: el cubito de hielo antes de la secundaria

¿El agua fría o el hielo cierran los poros?

No. Y entiendo perfecto por qué durante años pensamos lo contrario. Un poro es la abertura por la que llegan a la superficie la grasa, también llamada sebo, y el sudor de tus glándulas. Las revisiones médicas describen esa abertura como la entrada del folículo pilosebáceo, una estructura permanente de la piel. No funciona como una puerta que se abre o se cierra con la temperatura.

Con el hielo pasa algo bastante menos espectacular. Una dermatóloga de Cleveland Clinic explica que pasar un cubito o un rodillo frío por el rostro puede dar una sensación de firmeza que dura solo unos minutos. En cuanto la piel recupera su temperatura, el efecto desaparece. Para mí es como intentar alisar una camisa arrugada con la palma de la mano: por un momento parece que funcionó, pero apenas caminas hacia la puerta vuelve a verse igual.

Además, el frío directo no le sienta bien a todas las pieles, especialmente si tu piel es sensible. Y hay otro detalle importante: cuando la piel se irrita, los poros pueden notarse más. Así que aquel truco de la secundaria no solo no cerraba nada, tampoco me estaba ayudando.

A los 19: la olla de vapor y las tiras de la nariz

En la prepa cambié el hielo por los videos de vapor facial. Ponía agua hirviendo en una olla, me cubría la cabeza con una toalla y ahí me quedaba, sudando como tamal en vaporera. Después llegaba mi parte favorita: la tira para la nariz. Arrancarla y ver todos esos puntitos pegados era tan satisfactorio que sentía que por fin había “limpiado” algo de verdad.

¿El vapor abre los poros?

Tampoco. El calor no abre los poros. De hecho, el agua demasiado caliente puede jugar en tu contra: puede irritar la piel y hacer que los poros se vean más grandes. Por eso tanto la Academia Americana de Dermatología, AAD, como Cleveland Clinic recomiendan lavar la cara con agua tibia, no caliente. Si en diciembre lo único que se te antoja es una regadera hirviendo, aquí te comparto mis tips para cuidar la piel en temporada de frío.

Las tiras de la nariz tienen otra historia. Muchas veces lo que ves pegado no son puntos negros, sino filamentos sebáceos, que forman parte normal del poro y vuelven a llenarse con el tiempo. Y algo que a mí me sorprendió muchísimo: el tono oscuro de los puntos negros no es suciedad, aparece cuando el contenido del poro se oxida al entrar en contacto con el aire. Lo explico con más calma en mi guía para reducir los puntos negros de la nariz sin dañar la piel.

A los 23: el espejo de aumento y mis dedos

Con mi primer sueldo de verdad hice una compra que hoy no repetiría: un espejo de aumento de 10x con luz integrada. Error. Ese espejo consigue que cualquier poro parezca un cráter lunar. Nadie te mira así en la vida real, ni tu pareja, ni tu jefa, ni la señora de la tortillería. Pero yo podía pasarme media hora frente a él, apretando la piel convencida de que estaba “limpiando”.

¿Por qué los poros se ven más grandes después de apretarlos?

Porque al apretar irritas e inflamas la piel. La AAD señala que apretar, picar o escarbar los poros puede hacer que se noten más, y Cleveland Clinic añade algo todavía menos agradable: exprimir los poros o usar extractores puede dejar cicatrices. Piensa en lo que pasa cuando te rascas un piquete de mosco en temporada de lluvias: da alivio dos segundos y después la zona queda peor. Si lo haces seguido, además puedes lastimar tu barrera cutánea y terminar con marcas y manchas que tardan más en desaparecer que el granito que querías quitar.

Ese espejo acabó guardado en un cajón, junto con otros hábitos que también fui dejando. Uno de ellos era tallarme los ojos cuando estaba cansada. Esa historia la conté en mi artículo sobre ojeras y bolsas.

A los 27: por fin entendí qué es un poro

No fue hasta que empecé a revisar fórmulas y estudios para Paradise MX que entendí mejor lo que estaba viendo en mi propia cara. Y saberlo, de verdad, me quitó un peso de encima: tener poros visibles no significa que hayas descuidado tu piel. Hay razones bastante concretas detrás de cómo se ven.

¿Por qué algunas personas tienen los poros más abiertos?

Una revisión publicada en Dermatologic Surgery describió tres causas clínicas principales de los poros dilatados: una mayor producción de sebo, menor elasticidad en la piel alrededor del poro y un folículo de mayor tamaño. A eso se pueden sumar el acné recurrente, las hormonas y la manera en la que cuidas tu piel.

Para explicar la elasticidad siempre pienso en el resorte de unos pants. Cuando son nuevos, abrazan la cintura. Déjalos todo un verano en el tendedero de la azotea, recibiendo sol, y el resorte se afloja: la tela sigue ahí, pero ya no sostiene igual. En la cara pasa algo parecido. El colágeno y la elastina ayudan a sostener la zona alrededor del poro; con la edad disminuyen y los rayos UV los degradan, así que la piel pierde soporte y la abertura puede verse más ancha. Por eso los poros visibles y la pérdida de firmeza suelen aparecer en la misma conversación. Si quieres profundizar en esa parte, también te cuento qué funciona de verdad para reducir las arrugas de la cara.

Hay un estudio con 60 voluntarios, publicado en el British Journal of Dermatology, que encontró que la cantidad de sebo fue el factor más relacionado con el tamaño del poro, seguido del sexo masculino y la edad. Y hubo un dato que me llamó muchísimo la atención: en las mujeres del estudio, los poros parecían más grandes durante la fase de ovulación. La muestra es pequeña, así que prefiero verlo como una pista y no como una regla. Aun así, Cleveland Clinic también menciona que el tamaño de los poros puede cambiar durante el ciclo menstrual. Si alguna vez has sentido que tus poros “cambian” a lo largo del mes, puede haber una razón para esa percepción.

¿Los poros abiertos son genéticos?

En gran medida, sí. Cleveland Clinic explica que la genética es el factor que más determina el tamaño de tus poros. Si tus papás tienen poros grandes, es más probable que tú también los tengas. Eso no es un defecto que tengas que corregir, es una característica de tu piel. Lo que sí puedes hacer es evitar sumar factores que hagan que se vean todavía más.

También influye la zona de la cara. Los poros suelen notarse más en el centro porque ahí hay más glándulas sebáceas. Por eso son tan comunes en la piel grasa y en la zona T de la piel mixta.

¿No sabes si tu piel es grasa, mixta o sensible? Antes de comprar algo pensando únicamente en los poros, haz nuestro quiz de piel y conoce tu tipo de piel. Elegir con información siempre es mejor que comprar a ciegas.

Hoy: lo que sí hago para que mis poros se noten menos

Yo no tengo poros invisibles. Nadie los tiene, aunque a veces los anuncios sin filtro quieran hacernos creer lo contrario. Lo que sí tengo son poros que ya no me quitan el sueño. Esta es la rutina que sigo, en el orden de importancia que yo le doy, y casi todo coincide con las recomendaciones de los dermatólogos de la AAD.

¿Qué funciona de verdad para disminuir los poros abiertos?

  1. Lavo mi cara dos veces al día, con agua tibia y sin tallar. Limpiar por la mañana y por la noche ayuda a destapar los poros, evitar que se obstruyan y reducir el brillo. La AAD recomienda un limpiador suave y no comedogénico. Yo uso el Shampoo Facial Dermolimpiador con las yemas de los dedos, sin esponjas ni cepillos. Si quieres comparar alternativas, aquí están nuestros limpiadores faciales.
  2. Reviso que lo que pongo en mi cara no tape los poros. Cuando un poro se obstruye puede expandirse y notarse más. Por eso la AAD recomienda buscar en las etiquetas expresiones como “no comedogénico”, “oil free” o “no obstruye los poros”, tanto en cremas como en maquillaje. Y antes de dormir, siempre me desmaquillo.
  3. Busco controlar el exceso de grasa, no eliminar la grasa. La piel necesita sebo; el problema aparece cuando produce de más. La niacinamida, vitamina B3, tiene evidencia interesante: en un estudio realizado con 100 personas en Japón, la niacinamida al 2% redujo la producción de sebo a las 2 y 4 semanas frente a un placebo. En otro grupo de 30 personas en Estados Unidos, el efecto fue más modesto. Esa es una de las razones por las que incluimos niacinamida en el Sérum Vitamina C + Ácido Hialurónico + Niacinamida, que además aporta ácido hialurónico para hidratar sin dejar una sensación pesada. Puedes ver más opciones en nuestros sérums faciales.
  4. Exfolio con cuidado, sin tratar mi cara como si necesitara lijarse. Exfoliar puede ayudar a que los poros se noten menos, siempre que se haga de forma segura. La AAD tiene una guía para exfoliar en casa sin dañar la piel. Si tienes acné, un limpiador con ácido salicílico puede ayudar a destapar los poros. Una o dos veces por semana también uso una mascarilla de arcilla. Nuestra Mascarilla de Carbón Activado combina caolín y carbón, y yo la uso como apoyo para que la zona T se sienta más limpia y se vea más pareja. Ninguna mascarilla cambia la estructura del poro y su efecto es temporal. Aquí puedes ver todas nuestras mascarillas faciales.
  5. Por la noche incorporo un derivado de vitamina A. La AAD indica que un producto con retinol o palmitato de retinol puede ayudar cuando los poros se ven más grandes por piel grasa, acné leve o pérdida de firmeza, y recomienda usarlo antes de dormir. Si te irrita, sugiere lavar la cara y esperar 30 minutos antes de aplicarlo. Cleveland Clinic aconseja empezar con una capa delgada dos veces por semana e ir aumentando, porque el retinol puede volver la piel más sensible al sol. En mi rutina, este paso es el Sérum Facial con Palmitato de Retinol. Si estás embarazada o lactando, no uses retinol ni palmitato de retinol, tal como indica la AAD. En esta guía te explico qué ingredientes conviene evitar en el embarazo.
  6. Uso protector solar todos los días, aunque llueva o haga frío. Sé que no es el paso más emocionante, pero sí es el que mejor protege ese “resorte” del que hablábamos: cuanto más daño solar acumula la piel, menos firme puede estar y más pueden notarse los poros. La AAD recomienda un protector de amplio espectro, FPS 30 o más y resistente al agua, aplicado a diario. Yo uso el Protector Solar Facial Natural FPS 50 y lo reaplico cuando paso tiempo al aire libre. Si todavía no sabes cuál elegir, revisa mi guía de protector solar mineral vs. químico o explora nuestros bloqueadores solares.

Tip Paradise MX: “Guarda el espejo de aumento en el cajón más alto que tengas. Y no es solo una manía mía: una dermatóloga de Cleveland Clinic recomienda dejarlo de lado, porque nadie más observa tu cara a esa distancia. Mira tu piel en un espejo normal, con luz de día y a la distancia a la que te vería una amiga mientras toman café. Esa es tu piel real.“

Arma tu rutina para poros sin complicarte. Piensa en tres bases: limpieza, tratamiento y protección. Puedes apoyarte en nuestra rutina de noche para los derivados de vitamina A y en la rutina de día para integrar el protector solar. Envío gratis en compras mayores a $599 y hasta 6 meses sin intereses.

¿Cuánto tiempo tarda en notarse la diferencia?

Piensa en semanas, no en días. En el estudio de niacinamida, los cambios en la producción de sebo se midieron entre las 2 y las 6 semanas, y con el retinol conviene aumentar la frecuencia de forma gradual. Una revisión de 2023 que reunió 19 ensayos clínicos concluyó que la constancia y la combinación de tratamientos ofrecen mejores resultados. También señaló que, en personas jóvenes, el foco suele estar en controlar el sebo, mientras que con el paso de los años gana importancia recuperar firmeza. A mí me gusta pensarlo como un bonsái y no como un corte de pelo: el cambio no aparece de un día para otro, pero con cuidado diario la forma se va viendo.

Y tampoco necesitas diez productos para llegar ahí. Tres o cuatro bien elegidos pueden ser suficientes. Yo misma terminé vaciando el clóset del baño cuando entendí el skinimalism.

¿Qué no hacer si tienes poros abiertos?

  • No talles, frotes ni exprimas. La AAD recomienda no tallar, frotar, picar ni apretar la piel de la cara.
  • No uses agua caliente. Quédate con agua tibia, aunque en diciembre una ducha muy caliente se sienta deliciosa.
  • No pruebes remedios caseros agresivos, como limón o bicarbonato. Cualquier cosa que irrite la piel puede hacer que los poros se noten más.
  • No te toques la cara con las manos sucias. Cleveland Clinic lo incluye entre las medidas para prevenir poros obstruidos.
  • No te saltes el protector solar porque el día esté nublado. El daño solar se acumula con los años.

¿Cuándo conviene ir con el dermatólogo?

Una rutina constante puede hacer que los poros se vean menos, pero no modifica su estructura. Hay situaciones en las que sí vale la pena consultar a un dermatólogo:

Un último consejo para elegir bien: antes de tu consulta, revisa que tu médico tenga cédula de especialidad en dermatología en el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP. La consulta es gratuita y te toma un par de minutos.

Lo que le diría hoy a la niña del cubito de hielo

Si pudiera regresar a aquel lavabo, le quitaría el hielo de la mano a esa niña con muchísimo cariño. Le explicaría que sus poros no están “abiertos” porque haya descuidado su piel. Le diría que son esas pequeñas aberturas por las que la piel cumple parte de su trabajo y que la meta no es cerrarlas, sino dejar que funcionen con tranquilidad. Que se lave con agua tibia. Que use bloqueador aunque le dé flojera. Y, por favor, que no compre el espejo de aumento.

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Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la consulta con un dermatólogo. Si tienes una condición de la piel, acné inflamado o dudas sobre un tratamiento, acude con un profesional de la salud.