Por Vianney Ordóñez, cofundadora de Paradise MX. Última revisión: 28 de septiembre de 2026. Lectura: 9 minutos.

En mi cocina tengo un tortillero de palma que era de mi abuela. No presume diseño ni combina con nada, pero hace algo mejor: conserva el calor y la humedad para que las tortillas lleguen suaves a la mesa.

Una mañana de diciembre, en San Cristóbal de las Casas, calenté tres tortillas y las dejé sobre la barra mientras respondía un mensaje. Se me fueron por completo. Veinte minutos después estaban tiesas, con las orillas quebradizas. Intenté doblar una y terminó partida en dos.

Esa noche, cuando me puse la pijama, me pasé la mano por las espinillas y reconocí la misma sensación. La piel estaba tirante, opaca y llena de escamitas blancas que se quedaban en la tela. Me reí primero. Después ya no: mi piel se sentía como una tortilla que se quedó fuera del tortillero.

Tal vez te ha pasado. Te rascas el brazo y aparecen rayitas blancas. Te lavas la cara y, cinco minutos después, sientes que te queda chica. Los nudillos se abren y los labios arden en cuanto les cae algo con limón.

Eso no significa que tu piel esté “mala”. El invierno simplemente cambió las condiciones y tu rutina sigue funcionando como si fuera verano. Te cuento qué sucede, qué hago yo paso a paso y qué recomiendan los dermatólogos, sin promesas milagrosas.

La versión corta es esta: con el frío, el aire frío y seco debilita la barrera cutánea y la piel pierde agua con mayor rapidez. Para cuidarla, limita el baño a 5 o 10 minutos con agua tibia, usa un limpiador suave, seca con toquecitos, aplica la crema enseguida mientras la piel todavía está húmeda, sella las zonas más secas con un aceite y usa protector solar aunque el día esté nublado. Si la resequedad no mejora con estos cuidados o aparecen grietas que sangran, consulta a un dermatólogo.

¿Por qué se reseca la piel con el frío?

Piensa en una casa de adobe de las que todavía encuentras en los Altos de Chiapas. Los bloques importan, claro, pero el enjarre es el que ayuda a protegerla del viento y la lluvia y a mantener todo unido. Cuando esa capa se cuartea, la humedad de dentro se escapa y lo de afuera entra con más facilidad. La piel tiene una protección parecida: la barrera cutánea.

El invierno pone esa barrera a trabajar de más. Una revisión publicada en el Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology reunió estudios sobre clima y piel y concluyó que la baja humedad y las bajas temperaturas reducen la función de barrera y hacen que la piel responda más al roce, a los irritantes y a los alérgenos. Por eso un jabón que tolerabas perfecto puede empezar a arderte en invierno. Mayo Clinic coincide en que el clima frío o seco, los jabones fuertes y bañarse en exceso están entre las causas más comunes de resequedad.

Además, esta temporada vale la pena prepararse con tiempo. El Servicio Meteorológico Nacional pronostica 56 frentes fríos para 2026-2027, seis más que el promedio de 1990 a 2020. El pronóstico contempla 8 en noviembre, 9 en diciembre y 8 en enero. En la práctica, para la piel significa varios meses seguidos de aire frío, viento y cambios bruscos de temperatura.

¿La resequedad es solo culpa del clima?

Casi nunca. Al frío se le juntan varios cómplices que viven dentro de casa:

  • El regaderazo hirviendo. El agua demasiado caliente arrastra parte de los lípidos de la piel, algo parecido a lo que hace con la grasa de un sartén. Y esos lípidos forman parte de ese “enjarre” que protege tu piel.
  • Jabones que hacen muchísima espuma. La AAD recomienda usar únicamente la cantidad de limpiador necesaria para retirar la suciedad, sin perseguir una espuma abundante.
  • El calentador. Mayo Clinic señala que los calentadores, las chimeneas y las estufas de leña reducen la humedad del aire.
  • La ropa ajustada o la lana directamente sobre la piel. Los leggings y los jeans muy pegados generan roce, mientras que la lana o el poliéster pueden irritar una piel que ya está sensible.
  • Lavarte las manos muchas veces. Es necesario, sí, pero si no aplicas hidratante después, las manos se quedan cada vez con menos protección.

¿Piel seca o piel deshidratada? ¿Cuál es la diferencia?

Se pueden sentir igual, pero no significan lo mismo. La piel seca es un tipo de piel que produce poca grasa de forma natural. La piel deshidratada, en cambio, es un estado temporal: le falta agua y puede presentarse incluso en una piel mixta o grasa. En invierno es muy común que ambas situaciones coincidan. Si normalmente te brilla la zona T y, aun así, notas tirantez después de lavarte, lo más probable es que estés frente a deshidratación y no a un cambio de tipo de piel. Si todavía no tienes claro cuál es el tuyo, revisa nuestra guía de tipos de piel.

¿Cómo saber si mi piel está reseca por el frío?

Mayo Clinic menciona estas señales entre las más comunes:

  • Tirantez, especialmente justo después de lavarte la cara o de bañarte.
  • Textura áspera, tanto al tocarla como al verla.
  • Comezón.
  • Descamación leve o intensa. En pieles morenas puede verse como un tono grisáceo o cenizo.
  • Líneas finas que se ven más marcadas.
  • Grietas que a veces llegan a ser profundas y pueden sangrar, sobre todo en nudillos y talones.
  • Ardor, dolor o sensación de piquete cuando aplicas productos.

Cómo cuidar la piel reseca por el frío paso a paso

La parte buena es que no necesitas comprar diez cosas nuevas. Muchas veces basta con cambiar el orden, la temperatura y el momento en el que usas lo que ya tienes.

1. ¿Cuánto debe durar el baño en invierno?

La Academia Americana de Dermatología (AAD) recomienda baños de 5 a 10 minutos, con agua tibia, y sugiere mantener cerrada la puerta del baño para conservar la humedad. Si te rasuras, conviene hacerlo al final de la ducha, cuando la piel y el vello ya están más suaves. Entiendo perfecto que en enero el agua muy caliente se siente como un abrazo, pero la piel lo resiente después. A mí me funciona bajar un poco la temperatura durante el último minuto: salgo sin ese golpe de frío que antes me hacía querer quedarme media hora bajo el agua.

2. ¿Qué limpiador usar si tengo la piel reseca?

La misma guía de la AAD aconseja elegir un limpiador suave, usar poca cantidad y aplicarlo solo donde hace falta. En la cara yo uso nuestro Shampoo Facial Dermolimpiador, poquito y con agua tibia. Si quieres comparar alternativas, revisa nuestros limpiadores faciales. Y si tu piel reacciona con facilidad, en nuestra guía para piel sensible encontrarás más opciones.

3. ¿Cuándo aplicar la crema: antes o después de secarme?

Después, pero sin distraerte. La AAD recomienda secar con toquecitos, sin tallar, y aplicar la crema de inmediato mientras la piel aún conserva humedad. En su guía para talones resecos lo aterriza todavía más: dentro de los primeros 5 minutos después del baño. También sugiere volver a hidratar después de lavarte las manos y cada vez que notes la piel seca.

Yo lo recuerdo con la regla del tortillero: la tortilla se guarda recién salida del comal, cuando todavía conserva vapor. Si esperas a que esté fría, ya no recupera igual la suavidad.

4. ¿Crema o loción? ¿Y por qué agregar un aceite?

Cuando hay resequedad, la AAD explica que las cremas y los ungüentos hidratan más que las lociones. Entre los ingredientes que recomienda buscar están la glicerina y el ácido hialurónico. Si llevas todo el año usando una loción muy ligera, el invierno puede ser un buen momento para cambiar a una de nuestras cremas faciales.

El ácido hialurónico, según Cleveland Clinic, puede retener agua con mucha eficacia y por eso ayuda a que la piel se sienta hidratada. El aceite cumple otra función: forma una capa que ayuda a que esa agua no se pierda tan rápido. Para mí la imagen más clara es una tina. Si la llenas sin poner el tapón, el agua entra, pero se va. El aceite funciona como ese tapón.

Con los aceites vegetales prefiero ser muy clara. Una revisión publicada en el International Journal of Molecular Sciences analizó varios, incluido el aceite de almendras, y encontró datos que respaldan posibles efectos sobre la barrera cutánea y la inflamación. Aun así, muchos de esos estudios son pequeños, se hicieron en animales o en laboratorio y los resultados no son iguales para todos los aceites. Yo los veo como un apoyo útil, no como una cura.

5. ¿Qué ingredientes conviene evitar cuando la piel está muy reseca?

Mientras la piel se recupera, la AAD sugiere pausar los productos con alcohol, con excepción del gel antibacterial, los productos con fragancia, incluidos los jabones desodorantes, y los retinoides. También recomienda buscar opciones etiquetadas como “sin fragancia”.

Aquí también quiero hablarte con la misma transparencia con la que formulamos. Algunas fórmulas de Paradise contienen aceites esenciales o fragancia natural y en cada ficha de producto publicamos la lista completa de ingredientes. Si tienes la piel agrietada, con ardor o muy sensible, revisa esa lista antes de usar cualquier producto, incluidos los nuestros. También puedes consultar nuestra selección para rosácea e irritación. Si no estás segura, escríbenos o habla con tu dermatólogo.

6. ¿Necesito protector solar en invierno?

Sí, incluso cuando el frío hace que parezca innecesario. Las bajas temperaturas no apagan la radiación ultravioleta. La Organización Mundial de la Salud explica que la radiación UV aumenta aproximadamente 10% por cada 1,000 metros de altitud y que las nubes no la bloquean por completo. La Ciudad de México, por ejemplo, está a 2,240 metros sobre el nivel del mar, aunque en diciembre salgamos con chamarra.

La AAD recomienda usar un protector de amplio espectro, resistente al agua y con FPS 30 o más, además de buscar sombra y utilizar ropa que cubra la piel. Yo termino mi rutina de la mañana con nuestro Protector Solar Facial Natural FPS 50. En la categoría de bloqueadores solares puedes ver todas las opciones y, si todavía no sabes qué filtro te conviene, te lo explico en protector solar mineral vs. químico.

7. ¿Qué cambios en casa ayudan con la resequedad?

Los ajustes que propone la AAD pueden parecer pequeños, pero en invierno sí se notan:

  • Usa un humidificador, idealmente en tu recámara mientras duermes, y límpialo con frecuencia para evitar la formación de moho.
  • Ponte guantes tanto para lavar los trastes como para salir cuando el frío sea intenso.
  • Prefiere ropa holgada de algodón y, si vas a usar lana, coloca debajo una capa de algodón o seda.
  • Ten a la mano una crema de manos que no te resulte grasosa y úsala después de cada lavado.

Hay un tema de seguridad que para mí no es negociable dejar fuera. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) advierte que las estufas, los hornos, los anafres, los braseros y los calentadores que queman combustible pueden generar monóxido de carbono, un gas invisible, sin olor y potencialmente mortal. Su recomendación es no usar la estufa, el horno ni anafres para calentar la casa, dar mantenimiento anual a los aparatos de gas y conservar siempre ventiladas las áreas. La piel puede esperar. Tu salud, no.

¿Quieres armar tu rutina de invierno sin estar adivinando? Haz nuestro quiz de piel y, en un par de minutos, podrás identificar qué necesita tu piel en esta temporada.

Mi rutina de invierno con Paradise, sin complicarla

Yo soy de rutinas cortas. Ya te conté por qué en Skinimalism y los 3 pasos que vaciaron mi clóset del baño, y el invierno me lo confirma cada año: cuando la piel está sensible, cada producto extra también es una oportunidad extra de irritarla. De octubre a febrero, esto es lo que suelo usar:

¿Qué hace la Crema de Ácido Hialurónico en la piel reseca?

Nuestra Crema de Ácido Hialurónico combina ácido hialurónico y glicerina vegetal, dos ingredientes que la AAD recomienda buscar en una crema para piel seca, junto con aloe vera y avena, que aportan confort cuando la piel se siente tirante. La textura es ligera, por eso funciona bien debajo del protector solar y del maquillaje. Yo la aplico mañana y noche sobre el rostro y el cuello limpios, con la piel todavía un poco húmeda, haciendo movimientos suaves y sin tallar, y evito el contorno de ojos. Si quieres entender mejor este ingrediente, lee ácido hialurónico: qué es, beneficios y cómo usarlo.

¿Y el Óleo Corporal Matun, para qué sirve en invierno?

El Óleo Corporal Matun pertenece a nuestra línea Matun, elaborada en Chiapas. Su fórmula lleva aceite de almendras dulces, vitamina E y aceites esenciales de sándalo e ylang ylang. Yo lo uso como el “tapón” del que hablábamos: agito el frasco, pongo de 3 a 5 gotas en las manos, las caliento y masajeo el producto sobre la piel limpia y ligeramente húmeda. En las noches más frías mezclo unas gotas con crema corporal para las espinillas, que en mi caso siempre son la zona más necia.

Importante: este óleo contiene aceite de almendras y aceites esenciales. Si tienes alergia a frutos secos, no lo uses. Si tu piel es muy reactiva, primero haz la prueba que recomienda la AAD: aplícalo dos veces al día durante 7 a 10 días en una zona del tamaño de una moneda, en la parte interna del brazo o en el pliegue del codo. Si durante ese tiempo no aparece enrojecimiento, comezón ni hinchazón, puedes utilizarlo con normalidad.

¿Sigues sin saber si tu cuerpo necesita aceite, crema o ambos? Lo expliqué con detalle en aceite o crema corporal: cómo saber cuál necesita realmente tu piel. Y si quieres explorar por tu cuenta, puedes revisar nuestros aceites corporales o toda la sección de cuidado del cuerpo.

Si buscas reunir todo en un solo lugar, en nuestra selección para piel con resequedad encontrarás cremas, aceites y sérums pensados para este tipo de necesidad.

Las zonas que el frío castiga primero

Labios. La AAD explica que el clima frío y seco, el sol y el hábito de lamerlos están entre las causas de los labios partidos. Trata de no lamerlos: la saliva se evapora y puede dejarlos todavía más secos. Usa un bálsamo que no te produzca ardor ni cosquilleo y, si estarás al aire libre, elige uno con protección solar que puedas reaplicar cada 2 horas. Si no mejoran después de 2 o 3 semanas, consulta a un dermatólogo.

Manos. Probablemente las lavas más veces que cualquier otra zona del cuerpo. Aplica hidratante después de cada lavado y usa guantes cuando trapees o laves los trastes.

Espinillas y codos. Están en contacto constante con la ropa y suelen ser de las primeras zonas en descamarse. Por eso son buenas candidatas para el Óleo Corporal Matun.

Talones. La AAD recomienda humectarlos justo después del baño, aplicar vaselina simple antes de dormir y ponerse calcetines encima, además de proteger las grietas durante el día. Si las grietas son profundas o no mejoran, consulta a un dermatólogo, porque en algunos casos pueden relacionarse con condiciones como la diabetes.

Tip de Vianney: mi óleo vive junto a la regadera, no en el buró. Cuando lo tengo a la vista, me lo aplico durante el primer minuto, con la piel todavía húmeda. Antes lo guardaba en el cuarto, llegaba cuando la piel ya estaba seca y el resultado no se sentía igual. Es el mismo producto, pero el lugar donde lo dejas cambia cuándo terminas usándolo.

¿Cuándo ir al dermatólogo por piel reseca?

Con buenos cuidados en casa, la AAD indica que la mejoría suele empezar a notarse en alrededor de dos semanas. Si no ves cambios, el frío podría no ser la única explicación. La resequedad intensa también puede estar vinculada con condiciones como la dermatitis atópica, la psoriasis o la enfermedad renal, y una piel muy seca a veces requiere un tratamiento con receta.

Mayo Clinic recomienda buscar atención médica si ocurre alguna de estas situaciones:

  • La resequedad continúa a pesar de los cuidados en casa.
  • La piel se inflama o causa dolor.
  • La molestia no te permite dormir bien o te distrae de tus actividades cotidianas.
  • Aparecen heridas abiertas o infecciones en las zonas de piel agrietada.
  • Se forman áreas extensas de piel escamosa o que se está pelando.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una consulta con un profesional de la salud. Si estás embarazada, en lactancia o tienes una condición de la piel diagnosticada, consulta a tu médico antes de modificar tu rutina.

Guarda su calor, guarda su agua

El tortillero de mi abuela todavía está en la cocina y, desde aquel diciembre, tiene un primo en el baño: el frasco de óleo junto a la regadera. La lógica que me recuerda es la misma. No siempre se trata de ponerle más cosas a tu piel, sino de ayudarla a conservar lo que ya tiene cuando afuera hace frío.

Baños cortos, agua tibia, hidratación con la piel todavía húmeda y un paso para sellar las zonas que más se resecan. No tiene que ser más complicado. Que el invierno pase y que tu piel llegue a la primavera suave, como una tortilla recién salida del comal. Nos leemos en el próximo frente frío.

¿Tu piel ya te está pidiendo ayuda? Puedes empezar con la Crema de Ácido Hialurónico para el rostro y el Óleo Corporal Matun para el cuerpo, o explorar toda nuestra selección para piel con resequedad.

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